La madrugada de este jueves, el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (Creset) fue escenario de una pesadilla. Balazos, incendios y una escalada de violencia sin control dejaron un saldo mortal aún incierto. Familias de internos, desesperadas por respuestas, bloquearon la carretera Frontera-Villahermosa tras recibir alarmantes llamadas desde el penal.

Mientras el motín cobraba fuerza, la violencia traspasó los muros del Creset: al menos diez vehículos y tres tiendas Oxxo fueron incendiados en municipios cercanos, dejando un rastro de destrucción. Elementos de la Guardia Nacional y la Policía intentaron controlar la situación con gas lacrimógeno, pero el miedo y la incertidumbre persisten.