
El ataque, calificado como un acto de alta precisión, deja a Rusia conmocionada y en busca de respuestas.
El teniente general Ígor Kirílov, líder de las tropas rusas de protección radiológica, química y biológica, murió en un atentado explosivo este martes en el sudeste de Moscú. Según el Comité de Investigación ruso, un artefacto equivalente a 200 gramos de trilita, oculto en un patinete, fue detonado frente a un inmueble residencial, también causando la muerte de su adjunto.
La explosión, ocurrida en la avenida Riazanski, desató una investigación penal por el asesinato de dos militares de alto rango. Cámaras de vigilancia son clave en este caso, mientras los servicios de emergencia intentan identificar a los responsables. Kirílov, de 53 años, ganó notoriedad internacional al acusar a Ucrania y Estados Unidos de preparar ataques con armas químicas y biológicas. Este crimen eleva aún más la tensión en el ya delicado panorama político ruso.