En un operativo cuestionable, policías vestidos de civil detuvieron a cuatro mujeres que participaban en la marcha feminista del 8 de marzo en Chihuahua. Las jóvenes, presuntamente parte del bloque negro, fueron interceptadas luego de realizar pintas y destrozos en el edificio del Registro Civil, ubicado junto a la Plaza del Ángel.

 

Testigos denunciaron que los agentes actuaron sin identificarse, las rodearon y, sin mediar palabra ni seguir protocolos legales, las subieron a patrullas con ayuda de mujeres policías. La falta de transparencia en el proceso genera preocupación, ya que hasta ahora siguen retenidas en Fiscalía sin información clara sobre su situación.