Un avión de Azerbaijan Airlines fue derribado por un misil tierra-aire ruso el 25 de diciembre y, tras el impacto, el piloto imploró permiso para aterrizar en aeropuertos rusos. Sin embargo, las autoridades de Moscú rechazaron cada solicitud, condenando al vuelo a un aterrizaje de emergencia en Aktau, Kazajstán, que terminó en tragedia: 38 muertos y 29 heridos graves.

El Embraer E190AR fue alcanzado por un misil Pantsir-S cerca del Mar Caspio, presuntamente lanzado por error durante un operativo ruso. Según The Azeri Times, la tripulación pasó minutos críticos intentando evitar el desastre, mientras los permisos de aterrizaje eran negados. Este acto de aparente negligencia ha encendido tensiones diplomáticas entre Azerbaiyán y Rusia, mientras familiares de las víctimas exigen justicia ante la indiferencia que habría sellado su destino.