¡Ya por fin! El Gobierno Municipal se movió rápido y quitó las vallas que nos tenían con el paso cortado por todo el centro, las mismas que pusieron para proteger los edificios en el 8M. Ahora, la raza puede caminar y hasta los carros pueden rodar sin tanto relajo. El centro volvió a ser lo que siempre fue: libre.
Y como si fuera poco, los trabajadores de limpieza ya le dieron una limpiada a las pintas que quedaban de los nombres de los agresores. Pero ojo, que aunque ya limpiaron las calles, las broncas no se borran tan fácil y todavía hay mucho que hacer.