Desde días antes de la marcha del 8M, la ciudad ya está sitiada con vallas y cierres que nomás complican la movilidad. Y aquí nos preguntamos: ¿es pura precaución o hay jiribilla política detrás? Porque si algo es seguro, es que el partido de la gober no es precisamente fan de las luchas feministas, y esto nomás deja la impresión de que quieren hacerlas quedar mal antes de tiempo.