Lo que parecía un simple despido en Camargo se convirtió en un verdadero cochinero. Al principio, solo se sabía que varios trabajadores de la recolección de basura fueron despedidos sin motivo, pero con el paso de los días, han salido a la luz más irregularidades, desde tratos agresivos a mujeres embarazadas hasta la retención de salarios.

Y como si eso no fuera suficiente, la empresa privada que entró a hacer la chamba no está limpia tampoco. Morena ya metió su cuchara y pide una auditoría porque el bisnes huele raro. Mientras tanto, los trabajadores siguen sin trabajo y boletinados, sin chance de conseguir chamba en ningún lado.