Uno, bueno. Dos, mmm. Tres, ya levanta ceja. Pero cuatro incendios en el centro… ¡eso ya está como para mandarlo a investigar con la tía que todo lo sabe! Porque, seamos honestos, esto ya no suena tan casual.
Y claro, con cada quemazón vuelve la misma pregunta de siempre: ¿y los hidrantes apá? Al menos esta vez las bomberas pudieron llegar a un punto más accesible, pero no quita que cada siniestro nos recuerde lo mal parados que estamos con la infraestructura. Dicen que cuando el río suena, agua lleva… pero aquí lo que falta es que el agua llegue, ¡y rápido!