A veces quisiera ser funcionario, sobre todo por el sueldazo, pero hoy no querría estar en los zapatos de Miguel Riggs. Él, que es Escorpio (y ya le habíamos advertido en el horóscopo que tuviera cuidado esta semana), parece que no nos lee… y así le fue. El martes decidió hundirse solito. ¿Cómo? Pues no revisó si su micrófono estaba apagado. Algo digno de cualquier alumno promedio en la pandemia. No lo juzgo, a mí también me pasó, pero oye, Riggs, si vas a hablar mal de alguien, mínimo asegúrate de que nadie te escuche… ¡o mejor no lo digas! Porque, como vimos, te quemaste por todas partes.
Y cuando pensábamos que no podía irle peor, ¡pum! Pero a otros funcionarios les anduvieron preguntando por él, y Francisco Sánchez no se quedó atrás, echándole leña al fuego. Pero, ¿sabes qué, Riggs? Si no quieres que hablen mal de ti, no andes haciendo cosas cuestionables. Mejor deja que sean otros los que tengan cola que les pisen, porque claramente tú no has entendido eso.
En fin, ahí te va un consejo desde mi nada humilde opinión: no tomes decisiones apresuradas ni explosivas. Recuerda que la tercera es la vencida, así que ojo, Riggs, porque al paso que vas, ¿cómo más podrías hundirte esta semana?
Ah, y para los demás: lean el horóscopo. No sean como Riggs. Los astros siempre avisan, ¡y el universo no perdona!