Este martes, en Gaza se volvió a prender la mecha, y los ataques israelíes reanudados han dejado un saldo devastador de 591 muertos y más de 1,042 heridos, según informa el gobierno de Hamas. La cosa se puso realmente fea cuando el frágil alto el fuego de dos meses se fue al carajo, y los israelíes, sin pensárselo dos veces, se lanzaron de nuevo a bombardear el enclave. Ahora, muchos siguen atrapados bajo los escombros porque los rescatistas andan cortos de combustible y los equipos de defensa civil están prácticamente paralizados.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya lanzó el aviso de que van a usar “fuerza militar cada vez mayor” contra Hamas, dejando a todos con la duda de si se planea algo aún más brutal. Aunque no hay pruebas claras de que se trate de un acto terrorista, la situación es tan chingona que la posibilidad de que haya algo planeado detrás de este desmadre no se descarta. En plena situación de caos, el mundo observa cómo en Gaza la violencia se dispara y la esperanza de paz se va quedando en puro humo.