El Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, sirvió como centro de exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desde al menos 2018, sin que las autoridades lo detectaran. A pesar de ser una zona transitada, el lugar operó durante años como campo de tortura y asesinato, según testimonios de sobrevivientes y colectivos de búsqueda.

Organizaciones de derechos humanos acusan que las autoridades ignoraron las denuncias y ahora solo se señalan entre ellas. Mientras tanto, las familias siguen buscando justicia y respuestas sobre el horror que se vivió a plena vista de todos.