Los precios del gas en Europa han disparado su cotización a niveles nunca antes vistos desde octubre de 2023, alcanzando un vertiginoso aumento del 4% en el índice TTF neerlandés, el referente del gas natural europeo. El desencadenante de esta crisis energética ha sido el corte del suministro de gas ruso por parte de Ucrania tras la expiración del acuerdo de tránsito en Nochevieja, una decisión que ha provocado una escalada sin precedentes. En medio de un invierno gélido, los inventarios de gas en Europa se han agotado a un ritmo alarmante, y aunque los expertos aseguran que no hay una crisis inminente, la situación es más que preocupante.
Europa, que ya enfrenta una fuerte presión por la escasez de gas natural, se enfrenta a un panorama cada vez más incierto. A pesar de las declaraciones de la Unión Europea, que minimizan el impacto en los consumidores, los precios podrían seguir subiendo si la región busca reponer sus reservas de gas. La posibilidad de un aumento en las importaciones de gas natural licuado (GNL) podría empeorar aún más la competitividad económica y disparar los costes para los hogares. Con una Europa vulnerable y una inestabilidad que se cierne sobre los países más afectados, la escalada de precios podría desbordar la tranquilidad que se mantiene, dejando al continente ante una tormenta energética que podría extenderse más allá de lo esperado.