EL CONSTANTE ROBO A LOS JUBILADOS POR PARTE DEL ESTADO.

Ni macristas, ni Kirchneristas son culpables. Todos los gobiernos fueron y son culpables.

El sistema de actualizaciones recientemente derogado era malo?. SI, lo era. ¿La reforma previsional dará soluciones? NO, no las dará a corto plazo. Las Ciencias Económicas NO son exactas, por lo que no se sabe si será realmente beneficioso. Opiniones hubieron de sobra de los dos bandos.

Lo cierto, lo palpable, lo empíricamente verificable es que históricamente los jubilados nunca cobraron lo que debían cobrar. Nunca se respetó la Constitución Nacional en lo que respecta a la movilidad de los haberes previsionales. Esto se debe a una tradicional político de gobierno en Argentina.

En nuestro País, la redistribución horizontal de ingresos es inherente a un régimen que funciona según el principio de solidaridad entre el trabajador sano y el enfermo, entre el trabajador en actividad y el jubilado o entre el trabajador con hijos y el que no tiene hijo alguno. Este sistema está quebrado, porque además de haber el doble de jubilados y pensionados que hace diez años, se suma que tenemos una cantidad altísima de pensionados sobre trabajadores activos.

Esto sucede porque el sistema se sustenta en base al empleo registrado mayormente. Sabemos que en nuestro País la tasa de empleo en negro es muy alta. Eso desfinancia el sistema. Tenemos muchos beneficiarios con derechos a seguridad social (jubilaciones, pensiones, asginaciones, etc) pero pocos miembros activos aportantes, porque la mayoría trabaja sin que sus empleadores registren tales relaciones laborales.

Esto no es algo nuevo, es algo que se viene dando desde hace largos años. Nadie lo puede negar.

Las normas relacionadas a la Seguridad Social siempre se han visto teñidas de un tinte economicista. De esta forma, todo pasa por la disponibilidad económica del gobierno de turno olvidándose que hay derechos que no pueden ser conculcados y menos, si están amparados por nuestra Constitución Nacional.

Alguna vez, en el I Congreso Argentino de Previsión Social se dijo que “la contabilidad pública decide sobre la suerte y el monto de pago de las prestaciones sociales en especial contributivas“. Si hay algún desconfiado leyendo, lo invito a leer el fallo “Chocobar, Sixto Celestino“. Allí va a confirmar que, quienes eran jueces de la Corte en aquel momento (1996-1997), pedían solidaridad a los jubilados, esgrimiendo razones de corte netamente económicas.

La Constitución apunta a dos objetivos fundamentales en cuestiones previsionales:

  1. que el anciano tenga una vida digna
  2. que pueda mantener el mismo standard de vida que tenía cuando estaba en actividad.

¿Se cumplió esto alguna vez?. A todas luces podemos confirmar que no. Los ancianos -agrego a los docentes- siempre fueron “golpeados” en este país. ¿Alguien puede negar que los haberes previsionales NO SON INTEGRALES? ¿Alguien puede negar que en la gran mayoría de los casos, los haberes previsionales TAMPOCO GUARDAN RELACIÓN CON EL SUELDO EN ACTIVIDAD?

En redes sociales se han escuchado, visto y leído muchas opiniones en estos días. Los dos bandos estuvieron muy activos. Las operaciones mediáticas fueron notorias. En el medio… nosotros, la gente normal, que labura…

Un poco de historia…

No queremos que nos tilden de macristas, tampoco de kirchneristas. Por eso es necesario recurrir a la historia para afirmar que no es sólo culpa de ellos, sino de todos.

Arrancamos en 1991, año en que se confirmó la ESTAFA ESTATAL A LOS JUBILADOS. En esa época estaba vigente la ley 18.037, que en su artículo 53 hablaba que cualquier variación SUPERIOR AL 10% en el Índice General de las Remuneraciones debía trasladarse a las jubilaciones.

Allí los índices se aplicaban mal. Es más, NUNCA SE DIERON A CONOCER LOS ÍNDICES, por lo tanto, no se sabía a ciencia cierta cómo se actualizaban los haberes. Recién en el año 1991 se publicaron tales índices y fue cuando surgió claramente la palmaria confiscación que se estaba provocando en los haberes de los jubilados. Si las cuentas no fallan, en el ’91  ni Néstor, ni Cristina ni Macri eran presidentes.

Como este sistema de actualización requiere épocas de establidad económica (sin inflación intensa), durante mucho tiempo fue la justicia, a través de la Corte Suprema en fallos de reajustes, quienes se encargaban de aplicar otros índices que permitan una actualización del haber un poco más acorde. Dicho sistema de movilidad estuvo vigente hasta el año 1994, cuando entra en vigencia en forma escalonada de la ley 24.241. En ese momento cambia radicalmente el sistema para actualizar los beneficios, ya que el mismo dependía de las variaciones que tenga el AMPO.

Sistema que duró poco, porque en marzo de 1995 entra en vigencia la ley 24.463 de Solidaridad Previsional, sustituyéndolo por el MOPRE (Módulo Previsional). No obstante ello, el AMPO subsistió hasta el ’97 por el decreto 833/97.

Lo que establece la ley de Solidaridad Previsional es que la movilidad surgirá directamente de la Ley de Presupuesto que dicte el Congreso (art. 7); atando las actualizaciones a los recursos económicos con que cuente el Estado.  No estableció un sistema real real de actualización de los haberes. Marcó un cambio radical en el sistema de movilidad.

Lo peor de todo es que esta norma dejó a los jubilados con los haberes cristalizados ya que el Congreso NO HIZO USO DE LA FACULTAD de reglamentar el art. 7 sino hasta el año 2008 c0n la sanción de la ley 26.417. Esto significa que PASARON 11 LEYES DE PRESUPUESTO sin que el Poder Legislativo hiciera mención alguna a las actualizaciones que constitucionalmente le correspondían a los jubilados y pensionados. Recién, y en respuesta a la presión que ejerció la Suprema Corte en los autos “Badaro Adolfo” de junio del 2006, el Congreso sancionó la Ley de Presupuesto para el 2007 (26.198), en la cual hace referencia a la cuestión.

Entonces ya sumamos al Poder Legislativo en esta estafa orquestada desde el Estado. ¿Se olvidaron durante 11 años?. Fue el Poder Judicial y la opinión pública quienes ejercieron presión.

Así llega la Ley 26.417 de Movilidad Previsional, con la fórmula que será reemplazada gracias a la flamante reforma. Era mala la anterior fórmula? Si, porque los haberes “se los comía y come” la inflación. Es buena la nueva fórmula? No lo sabemos, porque hay que esperar. Lo cierto es que una fórmula que tenga en cuenta la inflación, hace que el haber del jubilado sea un poco más acorde a la realidad. Pero habrá que esperar.

 

Conclusión

No se dejen vencer por la grieta. Políticos, militantes y periodistas de ambos bandos están en una lucha encarnizada fruto de la maldita grieta que está dividiendo cada vez a este País. Todos creen tener la razón, mientras tanto vos y yo tenemos que seguir viviendo nuestras realidades.

Hay algo que está claro, esta reforma nunca puede ser un ajuste o un recorte, porque la controversia entre la vieja fórmula y la nueva habla de cálculo futuros aumentos. Por esa simple razón, que intenten imponer la palabra recorte o ajuste, es a las claras, una operación política. La realidad es que tanto en el 2014, 2015 y 2016 a los haberes jubilatorios fueron licuados por la misma inflación. Eso pasa porque en períodos donde no hay estabilidad económica, la fórmula no puede funcionar. La moneda se devalúa, pierde poder adquisitivo. Los precios aumentan, los salarios no aumentan o no lo hacen en la misma proporcion que los precios. Es una combinación fatal. Pero fundamentalmente, se incumple con los mandatos constitucionales. Por eso es culpa de todos. No de un gobierno en particular.

 

 

 

Escrito por David Janowsky

Perón y el sistema Jubilatorio Nacional

ElAmarillista.com

Nos reimos con todos, no de todos.